¿Por qué los Castellets humanos de Cataluña los conoce todo el mundo? ¿Por qué las fallas de Valencia son tan reconocidas? ¿Por qué el Carnaval de Cádiz es tan excepcional? ¿Por qué las romerías de Pendones de León no los conoce nadie? Evidentemente porque es una consecuencia más del olvido y el desprecio al que está siendo sometida una tierra tan histórica e importante como la leonesa.
Los Pendones de León son una tradición de una riqueza, plasticidad y personalidad inigualables. Decenas de enormes pendones recorren los fértiles y ricos campos del norte de Zamora y sur de León en peregrinación a orar a la Vírgen. Majestuosos, llenos de color, altivos, son llevados con esfuerzo, desafiando al viento que recorre esos campos, en una suerte de malavar sorprendente y único. Hay cientos. Todos de diferentes colores y tamaños y los mozos se los disputan para venerar a la Vírgen. Son de ricas telas y algunos son centenarios. Merece la pena conocer esta maravillosa tradición leonesa. Sin duda, la más original y personal de todas nuestras tradiciones. Algo que, como suele ser habitual, desde Valladolid se ignora o, simplemente, hace permanecer indiferente. Total, si estos locos leoneses no son más que éso: un puñado de chalados ignorantes.