Seguramente muchos de los lectores de este blog pensarán que quien lo escribe esta un poco loco, ya que está reivindicando algo que no entienden y no tiene demasiado sentido hoy en día. Precisamente hoy en día tiene todo el sentido del mundo, ya que el debate está abierto. Catalanes, vascos, andaluces, gallegos y demás están maquinando sus próximas reclamaciones (que por agravio comparativo no deberían serles concedidas) y el momento es ideal con los nuevos estatutos sobre la mesa (reforma constitucional incluida).
También, por mero desconocimiento, pensarán que si LEÓN QUIERE SEPARARSE DE CASTILLA y constituirse (para su supervivencia) en COMUNIDAD AUTÓNOMA, también por esa regla de tres La Mancha, Segovia, Albacete, Cartagena, Vigo, Gijón y otros muchos podrían aspirar a constituirse en entidad autónoma. Pués bien, ninguna de estos territorios, comarcas o ciudades han sido autónomas nunca, por lo que sería del todo ilógico que reclamaran segregarse. El caso de León es diferente. Por historia, por trayectoria y por su pasado pleno independiente y autonónomo durante siglos, merece tal consideración. Jamás La Mancha fue autónoma, jamás lo fue Albacete, ni Segovia, ni Vigo, ni Gijon ni ningún otro. Incluso actuales Comunidades como Cantabria y La Rioja jamás lo fueron. Sólo el territorio leonés se quedó sin su merecida autonomía. Si no se quedaron los verdaderos territorios históricos de Aragón, Navarra y Valencia sin ella ¿por qué León sí? Es difícil imaginar que a Cataluña la hubieran incluído en una Comunidad llamada Aragón y Cataluña o al País Vasco en una Comunidad de Cantabria y País Vasco o a Andalucía en una entidad política llamada Extremadura y Andalucía... impensable. Pués a León así le ocurrió. Y por ello, hoy en día muchos españoles creen que Castilla-La Mancha y Castilla y León es más o menos algo parecido. La Mancha es una comarca, por ello se asocia a Castilla la Nueva mediante un guion formando Castilla-La Mancha. León es una región histórica con siglos de historia y se unió (a la fuerza) a Castilla la Vieja, formando Castilla y León (con la "Y" copulativa que denota unión de dos entidades del mismo nivel). Es lamentable pertenecer a una Comunidad que aniquila a Leon, pero es todavía peor observar cómo se ignora la legalidad al escuchar tantas veces como se denomina a Castilla y León, Castilla-León, cual si de una entidad como Castilla-La Mancha se tratara. Y de las referencias globales tan habituales que nos hablan de las dos Castillas (para denominar a Castilla y León y a Castilla-La Mancha), mejor no hablar.