SI A LA HISTORIA NOS CEÑIMOS, LEÓN TIENE MÁS DERECHOS Y RAZONES QUE CATALUÑA Y EL PAÍS VASCO
Porque así como Cataluña jamás fue un reino independiente (Condados pertenecientes al Reino de Aragón) y en el País Vasco jamás se unificaron los territorios hoy reclamados en una entidad soberana y unitaria, León fue uno de los reinos con más territorialidad, independencia institucional y desarrollo político y social de la península. Antes de ser unido a Castilla (de la cual se separó con la llegada de los Reyes Católicos hasta la irrupción de la reciente transición) el viejo Reino tuvo reyes, fueros y leyes antes que los tuviera, incluso, la propia Castilla a la que hoy debe rendir pleitesía. Ni que decir tiene que por entonces ni Cataluña ni Euskadi existían como tal, siendo la primera una parte de Aragón y la segunda una parte de Castilla y de Navarra. Es cierto que los reinos de León y de Castilla, por intereses políticos, fueron unidos durante décadas, pero también es verdad que eran (y son) enemigos irreconciliables condenados a convivir. El engaño que se utilizó para convencer a los leoneses (allá por 1984) fue el de garantizar que seríán respetadas sus señas de identidad como pueblo, sus tradiciones y costumbres y su hecho diferencial a cambio de pasar a pertenecer a la anómala y desproporcionada Comunidad de Castilla y León. Tras estos 20 años de existencia autonómica compartida con Castilla la Vieja, el resultado para León y Zamora, especialmente, no ha podido ser más nefasto. Empobrecimiento, despoblación, desindustrialización, olvido, marginación y desaparición galopante de las tradiciones más autóctonas y propias. Y lo que es peor, la presión ejercida desde Madrid y Valladolid para acabar con la resistencia leonesa, ha descohexionado y desunido el propio territorio histórico leonés.